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LA MODA DEL ROMANTICISMO
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Por: Mª José F. Serra
Modelo de la exposición
Traje de baile
Levita de Larra
Vestido rojo
Chaleco masculino
Vestido de cuadros
Vestido 1820
Exposición
El Museo del Romanticismo de Madrid presenta, en sus maravillosas salas y estancias que le prestan un ambiente muy adecuado, la evolución de la moda en el vestir en el siglo XIX con 22 trajes procedentes en su mayoría del Museo del Traje. Estará abierta al público hasta marzo de 2017.
La exposición recoge una de las épocas más interesantes de la historia de la moda no sólo en la evolución de la silueta sino también en la forma como la moda empezó a reinar en la cultura y a recoger las costumbres y aspiraciones de la época. El código de vestimenta se estableció para cada ocasión, las revistas de moda surgieron ante el auge de la prensa especializada y los modistos dejaron de ser unos artesanos anónimos para convertirse en artistas, algunos de los cuales alcanzaron una gran categoría con la firma de sus trajes. 

En el paso por las distintas salas del museo se puede apreciar los hitos más importantes de cada momento. Alrededor del año 1820 se acusa un cambio bastante brusco en la silueta femenina. La cintura alta vuelve a su sitio, se estrecha y busca la complicidad del corsé para remodelar la figura. El auge del romanticismo influye decisivamente en la moda. Los manguitos y los abanicos se hacen accesorios imprescindibles. 

En las décadas siguientes las faldas se agrandan considerablemente y lo que en Francia se conocía como “crinolinas” se difunden en España con el nombre de “miriñaque” que más adelante reduciría su volumen para dar paso al “polisón”, que desapareció definitivamente del vestuario femenino en la última década del siglo. 

La moda masculina acusa la influencia inglesa y el dandismo, lo que supone la “gran renuncia” del siglo XIX para que la moda masculina se eclipse ante la moda de la mujer. Las nuevas formas de elegancia masculina con sus atributos de sobriedad y continuidad son los artífices a partir de este momento de que la moda y sus fugacidades sean esencialmente una prerrogativa femenina que no abandonaría ya. La mujer se convierte definitivamente en la gran protagonista de la moda. 

En algunas salas del museo se puede contemplar los trajes en los espacios en que fueron vividos y objetos pertenecientes a literatos de la talla de José Zorrilla o Juan Ramón Jiménez. Resulta muy interesante, por ejemplo, contemplar en el ambiente de un dormitorio de la época una levita perteneciente a Mariano José de Larra, donado por uno de sus descendientes. 

La exposición está comisariada por Eloy Martínez de la Pera Celada, quien opina que la moda del siglo XIX, que refleja la exposición, significa una revolución de la apariencia, una revolución del fenómeno llamado moda y el paso definitivo al vestir contemporáneo.
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