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LA MODA EN LA PINTURA DE SOROLLA
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Por: Josefina Figueras
Clotilde con vestido negro (1906)
Clotilde con traje gris (1900)
Con traje blanco y zapatos de raso (1910)
Clotilde con traje de noche (1900)
Elena en la playa
A orillas del mar
María con blusa roja
María con vestido de valenciana
Clotilde y María, paseo por la playa
La familia (1901)
Traje con mangas abullonadas
Isaura Salzo con vestido verde
Sorolla pintando un cuadro
Fachada Museo Sorolla
“Sorolla en París” es la exposición que recorre la historia del reconocimiento internacional del gran pintor valenciano desde su viaje a París cuando tenía 23 años hasta su triunfo en las grandes exposiciones de varias capitales europeas. La exposición, que estará abierta al público hasta el 19 de marzo, está situada en 3 salas de la espectacular casa del pintor en Madrid, convertida en Museo, donde vivió con su familia a partir del año 1911 y que albergan 66 pinturas, 35 de ellas pertenecientes al Museo, y las demás a instituciones o colecciones particulares de 6 países.
Visitar esta exposición da lugar a recorrer también el resto del museo donde se pueden descubrir distintas facetas, alguna bastante desconocidas, de este excepcional pintor, por ejemplo su relación con la moda que se ha denominado incluso “su pasión secreta” y que ha contribuido a la creación de muchos de sus cuadros en los que predominan elegantes vestidos en un blanco esplendoroso o sombreros como elemento fundamental de la época y sociedad en la que Sorolla convivió. 

Joaquín Sorolla, nacido en Valencia en 1863 y fallecido en 1923 en Cercedilla, vivió en una época apasionante de la historia de la moda. Fueron años que incluyen el desarrollo de la industria textil, el nacimiento de los diseñadores estrella y los inicios de la Alta Costura. Vivió la desaparición del polisón y los triunfos sucesivos de la profusión de encajes, mangas abullonadas, chales y grandes sombreros de ala ancha, guantes ajustados, sombrillas… La pintura figurativa de Sorolla es uno de los mejores ejemplos de la realidad social y por tanto de la moda. 

Clotilde, su mujer y su musa 

La esposa de Sorolla ha tenido un papel fundamental en la vida del pintor. Se conocieron cuando él tenía 16 años y ella 14. Se casaron y vivieron muy unidos hasta la muerte del artista. Clotilde era su inspiración y su musa y fue también una gran ayuda para su trabajo y su arte. Nunca se separaban y cuando él tenía que ausentarse por algún viaje se escribían cartas diariamente, de las cuales se conservan centenares. 

En los cuadros en los que ella posaba dominan algunas facetas que Sorolla trasladó a su pintura y que son una representación del máximo refinamiento de la indumentaria femenina con el blanco intenso de los exquisitos retratos del pintor llenos de luz y de sol, y también del colorido que asomaba con fuerza en su paleta. 

Pero curiosamente en los cuadros más valorados protagonizados por su mujer ésta vestía con modelos de color negro, un tono que resaltaba su gran belleza siempre con alguna flor o detalle colorista. Los más representativos son “Clotilde en traje de noche” (1900) con un modelo parisino con encajes que contrastan con los tonos del sillón tapizado en damasco fucsia y la flor azul en el pelo y “Clotilde con vestido negro” (1906), con una flor amarilla en la cintura entallada que se encuentra en el salón de su casa-museo. 

Intimidad y familia 

Sorolla fue siempre un hombre muy familiar que disfrutaba pintando a su mujer y a sus tres hijos: María, Elena y Joaquín en cuadros de exquisita intimidad. Sus nuevas soluciones estéticas combinaban siempre emocionalmente con sus sentimientos como marido y como padre. Citando su cuadro titulado “La familia”(1901), el pintor afirmaba que cuando pintaba a sus seres queridos era más consciente de hasta donde podía llegar su capacidad artística. 

En sus cartas se reflejan esta corriente de intimidad familiar del pintor. “Hoy encargué un traje para las tres”, decía en una carta desde París refiriéndose a su mujer y a sus dos hijas. Durante su estancia en Barcelona escribía a su mujer explicándole cómo vestían las catalanas de la ciudad condal, y en sus viajes dibujaba los vestidos y sombreros que veía para enseñárselos a Clotilde y para que estuviera a la moda. 

La maravillosa casa-museo refleja la vida familiar del pintor en una época en que su status económico y social había subido ya considerablemente. Encontramos cientos de detalles muy significativos, como el cuadro de “Clotilde con traje gris” que preside el estudio del pintor, las dedicatorias de algunas obras a sus hijas y los exquisitos retratos que vemos en algunas estancias de las poblaciones de Jávea o Biarritz con su mujer y sus hijos en la playa. Todo impregnado de la luz, la claridad y la armonía de las obra del extraordinario pintor valenciano.
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