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¡CONVIERTE AL SOL EN TU ALIADO!
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Por: Mara Velasco
Aplica crema solar
Usa unas buenas gafas de sol
Renueva tu crema solar
Un buena pamela
La sombrilla siempre a mano
A la sombra al mediodía
Productos solares
La mayoría estamos a punto de disfrutar de unos días de descanso. Las vacaciones sirven para recargar pilas, y mucha gente sueña con hacerlo en la playa. Pero ¡ojo con el sol! Todos los dermatólogos nos advierten de los cada vez más nocivos estragos de los rayos solares sobre nuestra piel cuando no tomamos precauciones.
Se suele decir que la piel tiene “memoria”. Y es cierto. Hay muchos factores que influyen en su deterioro y envejecimiento: el tabaco, el estrés, la mala alimentación pero, sobre todo, la radiación solar. En los últimos años, ha aumentado el numero de casos de cáncer de piel, o melanoma, de forma alarmante, posiblemente por una exposición excesiva al sol y la radiación ultravioleta. Los expertos aseguran que las imprudencias en la infancia y en la juventud nos pueden traer consecuencias negativas en el futuro. 

Ser prudentes durante el verano es imprescindible, sobre todo con los más pequeños. Por eso, si no queremos arrugarnos antes de tiempo y que nos salgan manchas indelebles en la piel, o peor, quemaduras, siempre tenemos que acudir a la protección, ya sea con productos solares, con sombreros o con ropa ligera de algodón. 

El sol tiene efectos beneficiosos para el organismo. Es una fuente de energía. Por eso, los dermatólogos aconsejan tomarlo sólo 10 minutos al día, y no más. Muchas veces, es suficiente con el sol que nos da mientras caminamos por la calle o damos un paseo por la orilla del mar. Es preferible tomarlo en movimiento que tumbados cual lagartos. Los rayos solares fortalecen nuestro sistema óseo y ayuda a producir vitamina D, esencial para los huesos. Mejora nuestro aspecto físico y nos beneficia psicológicamente, pues estar al aire libre aleja la depresión y ayuda a combatir el insomnio. 

La mínima protección solar contra los rayos UVA y UVB debe ser de 30 FPS, según los expertos. Eso significa que multiplica por 30 el tiempo que se puede permanecer al sol. Si usas 20, serían 200 minutos, si usas 50 FPS podrías estar al sol unos 500 minutos. Todo esto es la teoría, claro, porque es muy peligroso estar varias horas al sol confiada en que te has puesto protección. 

La crema hay que renovarla cada hora, sobre todo si te bañas. Lo ideal es que, después del baño permanezcas unos minutos al sol mientras te secas y, enseguida, aplicar otra capa solar ¡y a la sombra! Ten en cuenta que el reflejo o reverberación del sol sobre la arena, sobre el agua o sobre el asfalto te llega igualmente aunque estés en la sombra. Y por supuesto no tomes nunca el sol directamente en las horas centrales del día. Hazlo antes de las 12 del mediodía y al atardecer, con ese sol oblicuo que no quema. 

Para el rostro, no te olvides de aplicar una hidratante con factor de protección solar. Ahora, muchas marcas incorporan un 15 FPS que nos viene bien incluso en invierno. Es una rutina de belleza sencilla y que te ayudará a retrasar el envejecimiento de la piel. Y sobre el rostro, pon un producto solar específico para el cutis con factor de protección 50 si sales a la playa o a la piscina. Hay también maquillajes que incorporan este índice de protección. 

Extiende bien la crema también por otras zonas expuestas al sol que podemos fácilmente olvidar: las orejas, los empeines, los laterales del cuerpo, la nuca o el dorso de las manos. Ten en cuenta que los rayos ultravioletas atraviesan las nubes, a no ser que éstas sean muy espesas. Y no recicles las cremas solares del año pasado, es muy posible que hayan perdido eficacia.

Otros consejos: usa siempre gafas de sol para proteger los ojos y por supuesto un buen sombrero. Como se llevan tantísimo las pamelas de ala muy grande resultarás muy chic. Pasea por la playa con un pareo y ten siempre a mano agua fresca: en verano, y más si pasas tiempo al aire libre, hay que beber en abundancia, al menos 2 litros al día. 

Si eres prudente, pasarás un buen verano y disfrutarás del sol, la playa o la piscina sin temor a quemarte o a contraer algo peor. ¡Felices vacaciones!
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